miércoles, 12 de junio de 2013

¿Para qué soy bueno?

Por: Jhon Correa Serna.
Desde niño se ha caracterizado por ser responsable en sus quehaceres personales y sociales. Jc, joven universitario pensaba en las habilidades que tenía y como las ha ido fortaleciendo para crecer personalmente y convertirse en excelente comunicador social.
Sentado en su sillón, rodeado del contexto habitual de su habitación se sobaba la frente con su mano expresando un gesto de cansancio y agotamiento físico, al santiamén sonó la alarma de su celular y echó de ver que eran las 4:00 pm, caminó hacia la cocina, tomo un refresco y se dirigió al balcón de su hogar, donde recordó con precisión algunas de sus habilidades, se le iba la mente imaginando como desde niño empezó a realizar dibujos. Se acordó como en la escuela se inició una competencia por el título de mejor dibujador del curso, no era el mejor pero su posición estaba entre los tres primeros.
Con la llegada de la tecnología se fue apasionando y familiarizando con la variedad de software de texto, edición, diseño y contables, gracias a compañeros y amigos apasionados por estos programas que le instruían.
Sintió hambre, recordó que es excelente para cocinar, un hobby que le apasiona desde adolescente. Salió del balcón y se dirigió a cocinar una de sus recetas favoritas “pasta al ajillo”. Mientras preparaba la cena recordó como varios meses atrás enseñó la misma receta en la casa de su primo a amigos y conocidos, ahí comprendió que era un buen relacionista público y un admirable chef. Mientras cocinaba la pasta, su rostro hacía gestos de agrado.
Terminó la preparación, mientras saboreó una de sus comidas preferidas evocó como aprovechó algunos momentos de su vida al invertirlos en conocimientos y no desperdiciarlos en ocio y libertinaje, en aquel momento se sintió feliz, ya que por medio de un proyecto de investigación ayudó a varios jóvenes a aprovechar su tiempo libre. Entonces comprendió que una de sus pasiones era realizar investigaciones con el propósito de ayudar a los más necesitados.
Al terminar de cenar organizó la cocina y se dirigió a su alcoba, tomó su cámara digital y revisó las fotografías, se acordó de aquellos momentos en los que tuvo que desenvolverse para obtener unas excelentes tomas, tanto en estado audiovisual como en fotografías. Minutos más tarde, después de haber seleccionado algunas imágenes se dirigió a la computadora para terminar la edición de un video que tenía pendiente, en medio de la edición notó en él una buena agilidad para editar y utilizar las herramientas tecnológicas y supo que era hábil para desempeñar esa clase de labores.

Cansado de la rutina decidió apagar el ordenador y dormir un poco.

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