Por: Jhon Correa Serna.
Desde
niño se ha caracterizado por ser responsable en sus quehaceres personales y
sociales. Jc, joven universitario pensaba en las habilidades que
tenía y como las ha ido fortaleciendo para crecer personalmente y convertirse
en excelente comunicador social.
Sentado
en su sillón, rodeado del contexto habitual de su habitación se sobaba la
frente con su mano expresando un gesto de cansancio y agotamiento físico, al
santiamén sonó la alarma de su celular y echó de ver que eran las 4:00 pm,
caminó hacia la cocina, tomo un refresco y se dirigió al balcón de su hogar,
donde recordó con precisión algunas de sus habilidades, se le iba la mente
imaginando como desde niño empezó a realizar dibujos. Se acordó como en la
escuela se inició una competencia por el título de mejor dibujador del curso,
no era el mejor pero su posición estaba entre los tres primeros.
Con
la llegada de la tecnología se fue apasionando y familiarizando con la variedad
de software de texto, edición, diseño y contables, gracias a compañeros y
amigos apasionados por estos programas que le instruían.
Sintió
hambre, recordó que es excelente para cocinar, un hobby que le apasiona desde
adolescente. Salió del balcón y se dirigió a cocinar una de sus recetas
favoritas “pasta al ajillo”. Mientras
preparaba la cena recordó como varios meses atrás enseñó la misma receta en la
casa de su primo a amigos y conocidos, ahí comprendió que era un buen
relacionista público y un admirable chef. Mientras cocinaba la pasta, su rostro
hacía gestos de agrado.
Terminó
la preparación, mientras saboreó una de sus comidas preferidas evocó como
aprovechó algunos momentos de su vida al invertirlos en conocimientos y no
desperdiciarlos en ocio y libertinaje, en aquel momento se sintió feliz, ya que
por medio de un proyecto de investigación ayudó a varios jóvenes a aprovechar su
tiempo libre. Entonces comprendió que una de sus pasiones era realizar
investigaciones con el propósito de ayudar a los más necesitados.
Al
terminar de cenar organizó la cocina y se dirigió a su alcoba, tomó su cámara digital
y revisó las fotografías, se acordó de aquellos momentos en los que tuvo que
desenvolverse para obtener unas excelentes tomas, tanto en estado audiovisual
como en fotografías. Minutos más tarde, después de haber seleccionado algunas
imágenes se dirigió a la computadora para terminar la edición de un video que
tenía pendiente, en medio de la edición notó en él una buena agilidad para
editar y utilizar las herramientas tecnológicas y supo que era hábil para
desempeñar esa clase de labores.
Cansado
de la rutina decidió apagar el ordenador y dormir un poco.
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